10 de mayo de 2008

Miedo

Esto se acaba. En unas horas se juega en La Romareda el último partido de la temporada del Real Zaragoza como local. Estas campañas que terminan con un Mundial o una Eurocopa son realmente cortas. Solo restará el choque del domingo que viene en Mallorca y, en un abrir y cerrar de ojos, la Liga habrá concluido. En realidad, habrán terminado todas las competiciones en todos los países europeos. Esta vez, a mitad de mayo, todo el mundo, todos los equipos, tendrán ya las notas definitivas del curso.
Y, un día antes de culminar el torneo en La Romareda, la mayoría de los zaragocistas tenemos miedo. Ese vértigo propio de los exámenes finales. Ese desasosiego habitual cuando no se tiene bien preparada la materia y, aprobar, va a ser cuestión de azar por encima de conocimientos y aptitud. El examen es durísimo. El Real Madrid, el campeón de Liga, estárá enfrente. No es una "maría" (aunque venga con algunas bajas y, supuestamente, relajado tras certificar su título). El zaragocismo, con los jugadores a la cabeza, tiene ante sí un reto de primerísimo orden. Si no se aprueba la cita con tres puntos, es posible que estemos ante un curso catastrófico. Solo quedaría una convocatoria más para arreglar el desaguisado, la de Mallorca en 8 días.
Anoche en el baloncesto. Por la mañana en la calle, en los comercios. Hoy en una reunión de amigos. Hace dos o tres días los vecinos futboleros. En la redacción del periódico. En la cafetería, en la gasolinera. En el colegio desde el pasado jueves a la vuelta de Valencia... en decenas de lugares, con infinidad de gentes conocidas o absolutamente anónimas, estoy impregnándome del sentimiento que reina en quienes siguen, quieren y sufren al Real Zaragoza. Y hay miedo. Todos tenemos miedo. Lo llevamos metido en vena desde hace muchos días (unos más, otros menos).
Mañana va a ser una noche para la historia de nuestras vidas. De esos días que, con el paso de los años recordaremos suceda lo que suceda. Va a ser "aquel día que vino el Madrid en la penúltima jornada y estábamos jugándonos el descenso a Segunda División con el Osasuna y el Recreativo en una pelea brutal, a muerte, y donde teníamos el peor calendario de todos".
Cómo nos gustaría a todos poder afrontar estos dos fines de semana (especialmente este primero) sabiendo mínimamente por dónde van a ir los tiros en la resolución de esta inquietante incógnita del descenso y la permanencia. ¿Serán los navarros los que se despeñen? ¿Serán al final los onubenses? ¿O nos tocará al final a nosotros?
Vamos a creer en que nuestro desnortado equipo (desde hace más de año y medio presenta ese mal) va a ser capaz de sacar fuerzas de no se sabe bien dónde, como el día del Deportivo o el Recreativo, y ganará este transcendental partido ante los madridistas, uno de los más decisivos como institución que ha podido jugar el Zaragoza en muchas décadas (sobre todo si el marcador final fuera de derrota y nos abocara al abismo de Segunda).
Se habla con facilidad de vencer al Madrid. Se utiliza como terapia, como circunstancia de normalidad para espantar los fantasmas que causan el terror mental a muchos zaragocistas. Se quiere creer a pies juntillas en el potencial del equipo aragonés como si estuviéramos en los mejores tiempos. Pero, en el fondo, la mayoría sabe que va a ser complicadísimo. Por ellos (aunque no vengan mentalizados al cien por cien) y, sobre todo, por nosotros. Por nuestras carencias, por nuestros nervios, por nuestros lastres. Todo eso que nos ha traído hasta aquí desde que este campeonato liguero inicio su camino allá por agosto del año pasado.
Han sido mil horas de discusiones, de forofadas, de ilusiones rotas, de un no querer creer lo que pasaba, de observar la desfachatez y los intereses particulares de varios "jetas" que negaban cualquier posibilidad de hundimiento en virtud de una hipotética calidad descomunal de esta plantilla, de aquel desarmado cuadro técnico, de un supuesto potencial económico de los nuevos regentes de la entidad tras la venta de Soláns. Y esto se acaba. Las discusiones siguen y seguirán por mucho tiempo. Las forofadas, también. Las ilusiones rotas ya no hay quien las discuta porque, son tan grandes, que no se pueden esconder debajo de la alfombra (como lo intentaron hacer en septiembre, octubre, noviembre e incluso diciembre). La incredulidad en el fracaso se ha convertido, con el paso de los últimos cuatro meses, en una vergonzante penitencia para conniventes y consentidores de los verdaderos padres de este desastre (unos aún siguen activos en el club, otros ya cayeron). Y la desfachatez y los intereses particulares de varios personajes, a pesar del descalabro total, permanecerá viva toda la vida porque forma parte de su ser. Otra cosa será que se consienta que sigan ejerciéndola con responsabilidad dentro o alrededor del Real Zaragoza.
Ahora son horas duras, de muchos sentimientos a flor de piel. De soñar con una victoria épica (otra). De esperar que haya otro peor que nosotros para irse a Segunda con el Levante y el Murcia. Y de desear que lo que venga, lo que haya que hacer, esa regenación total que demanda este club, este equipo, esta entidad, este entorno zaragocista, se pueda producir y contar en Primera División.
Es un mayo de miedos. Un mayo crucial para el devenir del Zaragoza. Y, de repente, miro al calendario de al lado de la pantalla, y recuerdo que hoy es 10 de mayo. O sea, que hace 13 años ganamos la Recopa en Paris al Arsenal. Y lo que pensamos que sería el suelo para impulsarnos y crecer hasta ser grandes de verdad, acabó convirtiéndose en nuestro techo histórico. Y que, una vez se marchó hace 2 años Alfonso Soláns Soláns (que parecía ser el tapón a ese desarrollo expansionista del equipo), nos hemos topado con una gente fantasmagórica, con caras difusas, ocultas, correas de transmisión extrañas, promesas grandilocuentes, modos tan nuevos como desorientadores, que han acabado por llevar aquel evento del Parque de los Príncipes parisino al mayor de los idealismos en un colectivo que ha perdido toda la credibilidad en quienes dicen llevar las riendas de esta historia viva que es el Real Zaragoza.
Ojalá que, del miedo, surja la inspiración. Y, de ella, el flotador que necesita el equipo para no caerse al fondo del agujero. Suerte y acierto para todos. Y que no suframos demasiado es menester.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Aún hay bobos que siguen diciendo que dependemos de nosotros mismos. Por no se qué cuentas de la vieja de que Recre o Valladolid se neutralizan.
Lo mismo puede decir cualquier equipo: que dependen de ellos mismos, pero con un punto mas y nosotros menos.
Aparte del ridículo que nos prepara un Mallorca que se juega la Uefa.
Pero hay gente que se quiere engañar hasta el final. Es problema suyo.
Lo que tendríamos que hacer es reconocer que estamos en segunda (nos evitaría disgustos con la salud) y pensar en saldar el equipo (o lo que sea), en soltar lastre. ¡A ver quien quiere regalados a estos troncos al que algunos presumen calidad de manera harto gratuita!

Si acaso, que se queden Paredes y Zapater. Los demás fuera.

Anónimo dijo...

A pesar de lo que todos dicen, que es posible, etc,etc, somos equipo de segunda. Hay que ser realistas, el domingo en Mallorca no ganamos ni de coña. Si por lo menos el Mallorca hubiera perdido con el Barça....podía haber habido una posibilidad. Pero jugándose la UEFA, no hay nada que hacer.Y aún habiendole ganado al Madrid la cosa hubiera estado difícil, tampoco ha sido una catastrofe el empate porque poco hubiera cambiado.

Moises dijo...

Dependemos de nosotros mismos. Eso dice la calculadora, pero los antecedentes no sn para nada halagüeños. Hemos estado toda la semana oyendo que si ganabamos al madrid y perdian osasuna y recre la cosa estaba hecha, optimismo fuera de lugar, puesto que el murcia es incapaz de ganarle a nadie y tanto almeria como madrid salieron con los suplentes(algunos) pero los suplentes del madrid tienen mas categoria, mas cosas que demostrar que los del almeria.
Ahora a Mallorca. Desplazamiento complicadísimo, por organizar autobuses para llevar aficionados, por la solvencia de mallorca en casa, por el momento de forma de güiza-arango y porque el zaragoza fuera de casa no le empata ni al escalerillas. Con mucha suerte nos valdría un empate, pues no lo tengamos tan claro, que de pamplona a el sardinero no se tarda mucho en llevar aficionados y que recre y valladolid pueden pactar una no agresión si la radio les dice que les vale a los 2.
Vamos, de infarto.

josé maría dijo...

Se acabó el sueño, Agapito. Vete preparando la salida, como todos los dirigentes y responsables que han llevado al Real Zaragoza a este desastre. El miedo que me da es lo que va a ocurrir a partir de ahora con mi Real Zaragoza de toda la vida. En qué manos hemos caido, madre mia. Que caos tan gordo.

g. i. g. dijo...

Quiero responsables. Aunque el domingo ganemos 0-6 en Mallorca y sigamos en primera division. Desde Agapito hasta el que pinta las rayas del campo tienen que irse a su casa. Todos. No quiero ver a ninguno conocido a partir del lunes que viene. Y 15 o 16 jugadores a tomar por el ....
Esto es IMPERDONABLE.

Anónimo dijo...

Ya somos de segunda. Ahora que no nos engañen otra vez: construyan un equipo desde cero. No sirve el 99%.
En teoría lo peor era la defensa y la media... pero nos han llevado a segunda los delanteros.
No quiero volver a ver a Milito, no es una baja de forma, es el ocaso. Oliveira a conocer mundo. García puede quedarse si se le prohíbe tajantemente chutar a puerta.
Por supuesto Oscarín, Gabi y Luccin a Ucrania o Biolorrusia. O mas lejos. ¿Siberia?

Nada sin Lafita. Sobre él, Zapater y Paredes se ha de levantar el equipo.
Tamos hartos de engañifas.