28 de diciembre de 2007

Habrá fichaje en el mercado de invierno

Tras varios días de vacaciones navideñas (todavía vigentes hasta el domingo), encuentro un hueco en mi retiro para actualizar este blog. Y es que, en el calmado paso de las últimas fechas en lo que concierne a mi persona, he podido analizar con mayor calma y detenimiento muchos de los aspectos importantes que afectan y surgen en el seno del Real Zaragoza actual. Han sido varias conversaciones de profundo calado las mantenidas, varios cafés y sobremesas consumidos sin las prisas habituales e los que, inevitablemente, uno ha podido ir componiendo con un poco más de finura los trazos que definen y ponen cara al actual club zaragocista. Y, de entre esos detalles y matices recapitulados en horas muy recientes, es necesario esta noche contaos una novedad que está próxima a producirse de no mediar un cambio radical de planes entre los regentes zaragocistas.
Al final, el Real Zaragoza prepara un fichaje para el mercado de invierno. Pero, en contra de lo que sería normal en tiempos de crisis deportiva, el "refuerzo" no vendrá a integrarse a la plantilla de fútbolistas o técnicos del equipo. Las cabezas pensantes del actual club (oficialismo + pedanías) han considerado oportuno recuperar la figura del director general o director gerente, desaparecida con la destitución-cese-despido de Jerónimo Suárez Ochoa a los pocos meses de producirse la marcha de su mentor, Alfonso Soláns Soláns, y la llegada de los actuales rectores, con el accionista de referencia Agapito Iglesias a la cabeza.
A falta de saber la denominación oficial que se le da al nuevo cargo, lo que ya os podemos adelantar es el nombre elegido: Francisco Javier Porquera Pérez. Se trata de un ejecutivo radicado en Madrid, que ha trabajado en empresas del ámbito financiero, también del sector de la construcción y que tiene un brevísimo paso por el mundo del fútbol como director de recursos humanos del Real Madrid en el final (voluptuoso y polémico final) del mandato del presidente Lorenzo Sanz al frente del equipo merengue. Javier Porquera, junto con el vicepresidente Juan Onieva y el gerente Julio Senn, fue piedra angular de los últimos meses de Lorenzo Sanz al frente del club merengue, justo antes de la llegada de Florentino Pérez y sus galácticos.
Necesario es ahora recordar cómo, con el nacimiento de la nueva era zaragocista en mayo de 2006, surgió, de manera pionera, el cargo de presidente ejecutivo (cargo remunerado para una persona que no es la propietaria ni el máximo referente de las acciones de la sociedad), que por primera vez en la historia recayó en el catedrático de economía y consejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Aragón Eduardo Bandrés. En principio, este nuevo rol directivo parecía estar encaminado a suplir, con mayor poder si cabe, a la figura del director general o gerente que quedó atrás. Jerónimo Suárez fue hombre de máxima confianza de Soláns (dueño cristalino e indiscutible de la mayoría accionarial), como teóricamente Bandrés iba a pasar a serlo de Agapito Iglesias (accionista de referencia). Por los motivos que sean, el actual statu quo (el que viene funcionando desde el principio del nuevo proyecto) no responde a las necesidades del momento y alguien (no está claro todavía quién) ha considerado oportuno introducir otra pieza más en el engranaje directivo de la sociedad anónima y, además, que venga de fuera, de Madrid en este caso.
Os remito a la información más detallada que ofrecemos en la edición impresa de HERALDO DE ARAGÓN. A partir de ahí, tendréis más objetos de análisis para poder conformar, como siempre, vuestra propia opinión y lectura de este hecho novedoso en el discurrir cotidiano de este sorprendente Real Zaragoza de las últimas semanas.
Lo negativo, lo peligroso para el futuro deportivo de la entidad, se está dando en el equipo, en los partidos, en el vestuario y en los resultados. Sin embargo, ahí se anuncia quietud. Ni fichajes, ni salidas. Y la figura del entrenador, por el momento sujetada por varios arneses más periféricos que propios.
Sin embargo, los cambios están llegando en el área de los dirigentes (este nuevo fichaje en ciernes es la prueba) y en los mecanismos de gestión económica que se advierten cercanos (la operación acordeón que os contábamos no hace muchos días y que se pondrá en marcha en febrero). Todo, sin contar con lo que ocurre entre bambalinas con el crucial asunto de la construcción del nuevo estadio, que todavía sigue sin tener forma concreta de manera pública y definitiva.
En fin, amigos, que los nuevos tiempos, lejos de traer normalidad, siguen aportando elementos harto sorpresivos al día a día zaragocista. Si la pelota entra, todo se venderá mejor. En las actuales circunstancias (no hay resultados y la decepción agobia), todo se divisa con mayores recelos. Por un lado circula la sangre del ámbito deportivo, con el Pontevedra y el Madrid en el Bernabéu esperando tras las vacaciones de fin de año, y por otro, los asuntos transcendentales de la economía y el transfondo financiero de la sociedad. Entre ambos, componen el esquema de venas y arterias que dan vida a la circulación de la sangre en el actual club. El uno sin el otro no se sujetan. Y, por lo que se ve, de momento prima lo económico-financiero-directivo sobre los deportivo-futbolístico.