26 de mayo de 2008

La peor semana del zaragocismo

Voluntariamente he estado una semana sin actualizar este blog. No podía. Varias veces me he llegado a sentar delante del ordenador con la intención de hacerlo, pero lo he dejado correr. El viernes me marqué una obligación moral: volver a escribir, pasara lo que pasara, como muy tarde hoy lunes. Una semana exacta después del descenso, un periodo prudencial de reposo nervioso y de poso mental que evitase mensajes, gestos, palabras gruesas. Y, con cristiana resignación, lo voy a hacer.
Me cuesta acostrumbrarme a lo que veo, a lo que observo en torno al Real Zaragoza tras la catástrofe fraguada el domingo pasado en Mallorca. Estamos en Segunda y para algunos eso parece un tema no transcendente. Siguen soñando con que la tormenta de críticas y dedos señaladores pase en un par de semanas, el temporal amaine y, con ello, su permanencia en el cargo (qué afán) pueda fraguarse con un simple perdón, con un "hemos aprendido la lección y no nos volverá a ocurrir" o, lo que es peor, con el silencio y la ocultación (verdad, Herrera), acabar expandiendo una petición de Ley del Punto Final que sugiera e impida hablar más del pasado y solo permita hablar en claves de futuro.
Y va a ser que no. Que no tragamos. Que aquí en Aragón todavía queda gente no manipulable. Que la borregada es cada vez menos numerosa. Que las riendas de la actualidad no las pueden controlar al 100% desde el Gobierno, o desde sus resortes mediáticos autonómicos, o desde los sótanos de la fontaneria política de 'Pignatelli Building' en 'Maria Agustín Street'.
Que, aunque sea duro y desagradable, aquí aún queda periodismo independiente. Gente que no tiene que agradecer nada a nadie de los que llevan los mandos del juguete político. Medios que no tienen que agacharse a recoger las migajas que desde arriba les tiran para seguir respirando.
Este no es un dibujo prepotente ni un ataque hacia nadie. Os lo aseguro. Que en dos décadas de habitar en este mundo, uno ha pasado por diversas estaciones, conoce el percal y a sus sujetos protagonistas. Y todo el mundo tiene su mérito, su valor y su derecho a vivir. Faltaría más.
Pero, cuando las cosas se enconan, cuando el juego turbio prolifera (y con esto del fútbol, en Zaragoza, hace varios meses que es lo que predomina), sí que es conveniente que cada uno salga retratado en el lugar que le corresponde. Y nada de lo que sucede es gratis. Y nadie ocupa su lugar por que así lo haya querido la divina providencia. El mundo, la naturaleza, acaba ubicando a cada especie en su hábitat más adecuado. Lo mimetiza para que se adapte a su medio ambiente correctamente y lo define como individuo. Y en este asunto del fútbol, la política y todo lo que les rodea, cada personaje tiene (tenemos) un papel claro, definido y derivado del inevitable flujo causa-efecto.
Han sido 8 días complicados. Ayer, sin ir más lejos, nos extrañaba en la redacción de HERALDO DE ARAGÓN cómo, a media tarde, estábamos siguiendo con inusitado interés los resultados de la Segunda División. "Gana el Córdoba al Numancia... al final habrá que ir a Córdoba el año que viene porque no va a bajar", decía uno. "El Ejido también gana al Elche y lo mismo se salva todavía y hay que viajar hasta allá abajo", contestaba otro. "Vale más que se quede en Segunda el Sporting que la Real Sociedad, así la categoría será menos potente", apuntaba un tercero. Y así durante más de dos horas de manera espontánea. ¿Qué hacemos valorando esto, qué ha pasado aquí?, nos preguntábamos todos a eso de las 21.00. Pues es muy sencillo: nos hemos caído de la elite, este Real Zaragoza agapitista nos ha llevado al infierno por el peor de los caminos.
De estos últimos días me quedan otros regustos amargos. La comparecencia pública de un desabrido Agapito Iglesias, grosero y desubicado si tenemos en cuenta su aptitud como dirigente deportivo y los resultados de su proyecto con el equipo de esta región: estamos en Segunda, amigo mío. Un tipo a la defensiva, un elemento con aire flotante en el rotundo mundo del fútbol, que exige mayor aplicación, mayor destreza y menos tinieblas.
Tampoco me dejan buen cuerpo los modos que, dentro del club, están llevándose a cabo con mucha de la gente que trabaja ahí dentro. Es cuestión de estilo, de educación, de detalles que dejarán a cada uno en su sitio cuando todo pase.
En fin, que no quiero alargarme más. Hoy arranca la segunda semana post-descenso. Y, como nos han anunciado, espero que comiencen a moverse las cosas para revolucionar un club que necesita caras nuevas pero, sobre todo, que desaparezcan de cuajo varias caras viejas. La catarsis no puede ser por acumulación, sino que ha de ser por sustitución. Y, de momento, al único que se puede sustituir es a Pardeza. Nadie más se ha marchado.
Seguiremos atentos el paso de las próximas horas. Y días. Y semanas. Y meses. El verano va a ser larguísimo. Quizá interminable.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

La sensacion que nos queda es que los unicos que hemos perdido somos los aficionados. Vamos a tener un equipo en segunda, con no se sabe que jugadores, no se sabe que entrenador y unos dirigentes de tercera, que han hecho no bueno sino buenisimo a Solans, a Zalba a Beltran, culaquiera de los anteriores equipos directivos daba una minima seguridad, tenian algo de credibilidad, estos por desgracia no tienen ninguna. De momento quieren hacer negocio con Oliveira, ojala (¿y si sale bien el negocio será para el Zaragoza?).
Lo de Herrera, Bandres y compañia no es de recibo, tenian que estar ya en la calle. Con el sueldo de Bandres se pueden pagar dos o tres futbolistas para subir el equipo a primera. Y Herrera ya que no se va, que lo echen por muy alta qie tenga la indemnizacion.

josé maría dijo...

Agapito, Agapito. A donde nos vas a llevar, ignorante. ¿Por qué no vendes tus acciones y te vas¿

Midar dijo...

Lo que más gracia me hace en estos momentos es que las "figuras" no quieren jugar en Segunda División.
¿Acaso no han sido ellos los que han llevado al equipo a esa situación?.
Y si lo han llevado, ¿no significa eso que son jugadores de segunda?.
Hace mucho tiempo que preveía este gran fracaso, el mayor en la historia del R. Zaragoza.
Ahora vamos a ver que hacen los dirigentes, aunque me temo que como son unos incapaces certificados si continúan dirigiendo el barco no lo van a sacar a flote.
¡Ah!, ¿a qué esperan para despedir a Herrera que tiene el nefasto record de haber descendido al equipo en dos ocasiones?.

Anónimo dijo...

Si Agapito vende, ¿quien lo va a comprar?
Los socios? jaja. solo estan cuando va bien, cuando va mal no echan una mano ni al cuello (recordamos lo que paso en tiempos)
VAMOS AGAPITO C2C